Twenty-seventh Sunday in Ordinary Time

October 8, 2017

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October 8, 2017

Twenty-seventh Sunday in Ordinary Time

Yudith

Pereira Rico rjm

How is God involved in our reality, and what is our responsibility in it?

We receive the parable of the tenants from Jesus, who addresses it to the elders and the priests, the guides and pastors of the people. With it He is offering us a mirror where our lives can be reflected. To the degree we are open, we can receive the personal message he has for us.

THE CHARACTERS OF THE PARABLE ARE CLEARLY PRESENTED

God Himself is the Landlord, says the prophet Isaiah; the owner, the one who created and planted the vineyard, who entrusts it to the care of the tenants, so it can grow, expecting abundant fruit. 

He is always present, continuously sending tenants. Jesus goes further and adds that the Son himself will be sent, and will be killed. He is revealing who He is, and also anticipating the Pascal Mystery we celebrate in the Eucharist.

The Psalm tells us who the vineyard is; it is the House of Israel, God’s People. In the Old Testament, it was restricted to the descendants of the Patriarchs, but Jesus himself extended it to all humanity, and so does the Church after him. We all, as human beings, are the vineyard, God’s own property.

Jesus introduces with detail who the tenants are and their actions.

Those tenants, today, are also ourselves. We are the ones to whom God entrusts his Creation and we experience it in our daily life.

We can all recognize what we have received to take care of, and to which we give our life day after day: our family, our community, our work and mission, special values and properties, and all the good things that fill our lives with sense.

THE PARABLE DENOUNCES THE ATTITUDES OF THE ELDERS, THE PRIESTS, AND OUR OWN.

Like the tenants, they want to become the landlords and owners at any price.

We can pay attention to the internal process they live.

The root of their behavior is their ambition, their desire for ownership over reality. They don’t recognize their own responsibility or their accountability to the Lord. They manipulate and invert the relations within the vineyard: appropriation instead of return, aggression in the place of care, and death instead of life.

This leads them to greed. They are closed in their own being and erect themselves as their own lord. They only value their own existence. Neither the vineyard, nor the other employees, nor the Landlord nor his Son count. 

This is what Pope Francis calls mundanisation – the closedness in one self, in our own small realities and worries, living only to fulfil our own happiness, using every mean for it, not mindful of anything else.

We can ask ourselves:

What type of tenant am I? Do I live to serve and to take care of others, or I use them for my own profit and interest? Do I feel responsible and am I conscious of my accountability for all I have received?

WITH HIS PARABLE, JESUS SHOWS THE DRAMATIC CONSEQUENCES OF THE AMBITION, GREED AND CLOSEDNESS OF THE TENANTS.

These are happening in our world: The misuse of the Earth’s resources for the profit of a small group; the blood or our brothers and sisters killed by violence and wars. It involves us all.

Let ourselves be led by the parable to a bigger scene: God entrusts to us not only our small reality, but the whole of creation, and every human being in it, who are our brothers and sisters. He calls us to serve and to be responsible for them.  We cannot close our eyes or avoid our responsibility with the excuse that we are focused on our particular situations and worries.

THE CRY OF THE PEOPLE OF SOUTH SUDAN IS AN EXAMPLE OF HOW ACTUAL THIS PARABLE IS.

South Sudan is a vineyard where a silent genocide is taking place before the eyes of the world; where its leaders are fighting for power and benefiting their own families and tribes with its resources; where the international community is having a double-sided attitude, sending aid but also blocking the embargo and providing the weapons for the ongoing war, leaving the multinationals to benefit from the chaotic situation, to extract primary resources without control.

Meanwhile, and as a consequence of those interests, the people are being killed, they are starving, they are raped, and displaced.

The failure of the youngest country of the world is responsibility of all. 

The Son of God is really dying in each child, man, and woman. The Son of God is displaced in each of the two million people who have abandoned their homes; is starving and sick; raped in each girl and woman who suffers rape as a weapon of war. The Son is actualizing his passion and resurrection in each victim under the world’s blindness.

This situation confronts our lives. Pope Francis denounces our avoidance of responsibility, giving it a name – the globalization of indifference.  This is the action of Evil in our world, in us, because of our personal lack of action.

At this point we can consider:

Are these situations affecting my sensitivity and personal, political, and social choices?

Am I conscious of the personal situations behind the figures and statistics?

We believe that as disciples and followers of Jesus we are responsible for our brothers and sisters. Are my actions witnessing that faith?

What does the Lord want to tell us with his parable?

What will he ask us when our lives here will finish?

Thank you very much.

Las lecturas de este Domingo, nos hablan de como Dios está implicado en nuestra realidad y de nuestra responsabilidad en ella, ofreciendo  sentido profundo a nuestra vida.

Jesús, con esta parábola se dirige a los Ancianos y a los Sacerdotes, guias y pastores del pueblo, nos ofrece a todos un espejo en el que se reflejar nuestra vida y descubrir, en la medida en que estemos abiertos, el mensaje profundo que nos ofrece a cada uno.

SE NOS PRESENTA CLARAMENTE LOS PERSONAJES Y SU PAPEL EN LA PARÁBOLA

Dios mismo es el dueño de la viña, dije el profeta Isaías, el propietario que la planto, que la crea y la confía al cuidado de los empleados para que crezca, y espera fruto abundante.

Dios está siempre presente, en acción continua, proveyendo lo necesario, atento, sin dejar de mandar empleados. Jesús va más allá y  anticipa que cuando el Hijo sea enviado, será asesinado. Está revelando su identidad y el Misterio Pascual que celebramos en cada Eucaristía. Esto solo se comprendió tras la Resurrección.

El salmo nos dice quién es la viña; La casa de Israel, su Pueblo. Sabemos que en Antiguo Testamento el concepto se restringia a los descendientes de los Patricarcas y Moisés, pero el mismo Jesús, lo extiende a toda la humanidad, como continua haciendo la Iglesia hasta nuestros días. Todos nosotros, los seres humanos gente de toda raza, lengua y nación somos su Pueblola, su viña, su propiedad.

Jesús presenta con más detalle a los empleados, exponiendo cómo actúan.

Nosotros somos hoy esos empleados, a los cuales Dios nos confía su Creación y todos los seres en ella,  en nuestra vida de cada día.

Todos podemos reconocer las diferentes realidades que hemos se nos han confiado a cuidar, y las que dedicamos nuestra vida día tras día,  nuestra familia, comunidad, nuestro trabajo o misión, valores y bienes significativos, y todo aquello que consideramos bueno y llena nuestra vida de sentido.

 LA PARÁBOLA QUE JESÚS DIRIGE A LOS ANCIANOS Y SACERDOTES ESTÁ DIRIGIDA A NOSOTROS HOY

 Jesús destaca y denuncia sacciones , quiere que reconozcan en la parábola sus propias actitudes y obras. Como empleados,  son a los que se les  confiado el Pueblo. Pero no quieren devolver al dueño lo que es suyo, sino  convertirse  ellos mismos en propietarios poniéndose en su lugar. Su ambición de poder sobre toda realidad es  tan fuerte que son capaces de agredir y matar a todos los que el dueño envía. Esto es un hecho constante en la Historia de Israel hacia los Profetas de Dios

 Podemos fijarnos en el proceso que viven.

La raíz de su comportamiento es su  AMBICION, SU DESEO DE APROPIARSE DE LA REALIDAD, No   reconocen  su responsabilidad,  ni su deber de dar cuentas al dueño  . Manipulan e invierten las relaciones en la viña;  retienen cono propio en lugar de devolver, agreden en vez de cuidar, provocan muerte en vez de vida.

Un segundo aspecto es SU ORGULLO; EL  ENCERRAMIENTO EN SI MISMOS , LOS EMPLEADOS SE CONVIERTEN EN SUS PROPIOS DUEÑOS. Encerrados en si mismos, solo valoran su propia existencia. Ni la viña, ni los otros enviados, ni el Hijo del dueño cuentan. Su orgullo les encierra en sí mismos.

Esto es lo que el Papa Francisco llama Mundanización: la cerrazón en uno mismo, en nuestra pequeña realidad con sus preocupaciones, viviendo solo satisfacer la propia felicidad , a cualquier precio, sin importarnos el resto-

Esto puede reflejar y cuestionar nuestras actitudes y relaciones hacia las realidades que se nos han confiado y para las que vivimos. Podemos pensar en alguna de ellas: familia, comunidad, valores, propiedades, trabajo…

Pero  además Dios nos confía, no solo nuestro pequeño mundo sino la creación entera, con todos los seres humanos en ella, nuestros hermanos y hermanas, y por consiguiente, nos hace responsables de ella y nos llama al servirla.

Podemos preguntarnos:

¿Soy capaz de reconocer qué tipo de empleado soy? Actúo teniendo en cuenta Quien me las ha confiado,? ¿Respondo de mis actitudes y actos ante El? 

¿Vivo para servir y cuidar?¿ O utilizo la realidad para mi propio beneficio e interés como si fuera su dueño?

¿Cómo cuido esas personas y realidades; las ayudo a crecer y florecer?

Ante el hecho de la inmigración ¿Cómo cuido a aquellos que han dejado atrás su país, su familia, su vida?  ¿Soy consciente de las situaciones personales detrás de las cifras que se nos dan?

CON ESTA PARÁBOLA, JESÚS MUESTRA NO SOLOS LAS ACTITUDES SINO  LAS CONSECUENCIAS TRÁGICAS DE LA AMBICIÓN Y LA CERRAZÓN de los empleados. El texto nos hace conocer su violencia y asesinato de los enviados, y hasta del único Hijo del dueño, lo más querido.

El uso corrupto de la realidad para el beneficio propio,  y la sangre derramada en la violencia y las guerras de nuestro mundo claman hoy como en  tiempos de Jesús y nos involucra a todos.

Dejémonos conducir a una realidad mayor. No podemos cerrar los ojos a nuestro mundo,  ni huir de nuestra responsabilidad en él, con la excusa de que estamos centrándonos en nuestras propias realidades y problemas.

EL CLAMOR DEL PUEBLO DE SUDAN DEL SUR ES UN EJEMPLO DE LA ACTUALIDAD DE LA PARABOLA.

Sudán del Sur es la viña en la que se está  produciendo  un genocidio silencioso, ante la mirada de todos, en la  que sus líderes están litigando por el poder y beneficiando a sus propias familias y tribus con los recursos del país, en donde  la comunidad internacional actúa de forma ambigua; mandando mucha ayuda, pero a la vez  vetando el embargo de armas y  haciendo negocio con su venta,  con sus multinacionales aprovechando el caos de la situación para la extracción de materias primas sin control.

Mientras, y como consecuencia de lo anterior, el pueble está siendo asesinado, violado, sufre el hambre y el desplazamiento forzoso.

 El fracaso del país más joven del mundo es responsabilidad de todos. El Hijo de Dios sigue muriendo en cada niño, niña, hombre o mujer que mueren. Es desplazado en cada uno de los dos millones de desplazados del país, está hambriento ellos, y es violado en cada niña y mujer que la padecen. El Hijo continúa actualizando su pasión y resurrección en cada persona ante la ceguera del mundo.

Esto nos confronta en nuestras vidas. El Papa Francisco denuncia nuestra evitación de la responsabilidad, hablando de la Globalización de la Indiferencia, la acción del Mal en nuestro mundo, a través de nuestra inacción.

¿Cuál es mi actitud ante el inmenso sufrimiento de mis hermanos y hermanas? Dejo que esta realidad entre en mi casa, afecte mi sensibilidad, y mis opiniones?

Influyen estas realidades en mis decisiones personales, mi estilo de vida, mi mirada sobre la realidad y mis actos en la realidad que vivo, de forma que puedan ser fuente de vida para los más necesitados?

Creemos, que como discípulos, seguidores y seguidoras de Jesus, somos responsables de nuestros hermanos y hermanos. Mis is actos testimoniar esta fe?

Qué quiere decirme el Señor con esta parábola?

Pidamos al Señor su gracia, para reconocer todo lo que se nos ha confiado,        para permanecer abiertos y entregados a los otros,                                           haciendo así que florezca la Paz y la Justicia que ya ha instaurado, con la absoluta confianza, de que está conduciendo nuestro mundo hacia El.

First Reading

Is 5:1-7

PSALM

Ps 80:9, 12, 13-14, 15-16, 19-20

Second Reading

Phil 4:6-9

GOSPEL

Mt 21:33-43
Read texts at usccb.org

Yudith Pereira Rico rpm

Sr Yudith Pereira is a Spanish consecrated women who belongs to the Congregation of the Religious of Jesus and Mary from 1985.

Her academic background as Agricultural Engineer, with a Masters in Education and studies in Theology and Spirituality, has facilitated a diverse ministry life, developed in Equatorial Guinee and Cameroon from 1995 to 2012.  She has been working in teaching, school management and pastoral programs in rural and urban areas, and designing, executing and managing different development projects related to education, women empowerment and catechists formation. She has been involved spirituality and formation teams, seminars and spiritual accompaniment.

Since January 2014 is the Associate Executive Director of Solidarity with South Sudan, responsible for the international Office in Rome.  Solidarity with South Sudan is a collaborative project of female and male congregations, founded by UISG and USG, in partnership with the local church who since 2008 has created sustainable institutions and programs for the capacity building of the people in education, health , agriculture and pastoral.  The project has in the ground five inter congregational, mixed and international communities with 30 members. The involvement in this ministry implies frequent travels to South Sudan, and participation in many international conferences related to Religious Life, Women and Peace.

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