Fourth Sunday of Advent

December 18, 2016

December 18, 2016


December 18, 2016

Fourth Sunday of Advent



If you want to go fastgo alone. If you want to go far, go together.” African proverb

Isaiah 7:10-14; Psalm 24:1-2, 3-4, 5-6; Romans 1:1-7; and Matthew 1:18-24. 

I have used an African proverb to bring together my reflections on the readings of this fourth Sunday of advent. Proverbs are the prime ethical teaching tools for oral cultures because they are easy to remember and contain multiple meanings making these rich sources for reflection. This particular proverb is no different and can be interpreted in many ways but for the purposes of this reflection, I will be using the interpretation of partnership or working with others to build and sustain a long term goal rather than working alone. Working alone is easier and tasks are done much faster because one does not need to engage, negotiate and seek consensus or cooperation with others. Yet this proverb makes the claim that work that is long term and sustaining requires the participation of others in a shared vision. 

So does this rule apply to God? Does God operate alone without engaging humanity in the work of salvation?

In the reading from Isaiah God is in conversation with king Ahaz and makes a promise for the future coming of Emmanuel – God with us. In the readings of the gospel the coming and mission of Emmanuel is revealed in conversation with Joseph and prior to that in conversation with Mary. Jesus is Emmanuel. It would have been easier for God to make Jesus appear as an adult and carry out his ministry. But God chooses to ‘go far’ to take the long route of working with others of being vulnerable, entering into conversation, involving strangers in God’s plan. The coming of Emmanuel caused a rift in the relationship between Mary and Joseph. God steps in through a dream to enter a conversation with Joseph that explains the pregnancy of Mary and the destiny of Emmanuel as Jesus, the one who will save humanity from their sins. Emmanuel came as a baby not an adult and had to grow in a family which required the support and love of Mary and Joseph, family and community.  

Yeshua had to grow until he was an adult before he could proclaim the gospel of salvation. All this took time. A promise made centuries ago is fulfilled through participation of others and their sacrifice and willingness to be part of the plan of salvation. 

In the letter to the Romans we read that the gospel of salvation had reached communities beyond the villages in Israel and was spreading throughout the world. The messengers were women and men who had experienced salvation through Jesus. The fruit of salvation is given in the psalms as pure hearts from whom ethical behavior flows to others. God could have easily done everything faster as God working alone without humanity – Jesus could have appeared as an adult, teaching healing, dying and rising again. In three years he could have done his mission and returned to God but God chose the ways of involving a village of people to work together to bring about the salvation destined for all of humanity. 

What does this say to us today as we seek to be bring Emmanuel into our lives and into the world that we live in. Salvation was born from a participatory process of working with others for the common good in changing the world. Similarly our mission in the world requires conversations, inclusion of all people who are involved in the issues that we seek to respond to. In a world where exclusion of the other and fear of the other is increasingly becoming the norm, we who follow Emmanuel are called to walk, live and talk in a different way of conversation, working with, inclusion in the struggle for a world where our hearts don’t create separation but bring us together as a human family called together to respond to God’s salvation.

Buen día y bienvenidos al cuarto domingo de adviento.

He decidió usar un proverbio Africano para esta charla, el cual dice:

“Si quieres ir solo iras rápido; pero si quieres ir lejos iras con otros.”

La razón por la cual escogí este proverbio es para ilustras la manera en la cual Dios ha escogido actuar para con nuestra salvación.

Esto significa que Dios ha escogido no actuar solo y sin pedir consejo de los seres humanos. Vemos por ejemplo en la primera lectura en Isaías como Dios promete que el salvado vendrá. El que representa a Dios vendrá y será parte de la humanidad. Y llegara a través de una virgen, el parto de un hijo por una virgen. Esta es la promesa que se hace.

Siglos más tarde vemos a los ángeles hablándole a José diciéndole que no tenga miedo, y que acepte a María como su esposa puesto que ella lleva al Emanuel, y que este es Jesús quien salvara a la humanidad de sus pecados.

Lo interesante es que Dios ha prometido salvar a la humanidad. Dios ha prometido venir en la persona de Jesús Cristo y que Jesús nacerá de la Virgen María.

Todo esto con la participación de otros seres humanos; Ahaz quien recibe la promesa, María quien da su cuerpo y su vida para que Jesús nazca, y José quien participa también.

Todo esto nos señala que Dios quiere hacer algo y que cuando decide venir a salvar a la humanidad lo hace incluyendo a los humanos en el plan de salvación.

Vean, Dios podría haber completado el proceso solo. El pudiera haber hecho que Jesús apareciera de adulto y pudiera haber completado el proceso rápidamente. Pero esa no es la metodología que Dios escogió. Dios quería ir MÁS lejos. Dios quería que la misión de salvación fuera mucho mucho más lejos de lo que jamás se hubiera podido imaginar.

Y así vemos esta participación. Vemos la vulnerabilidad de Dios; Dios esperando a los seres humanos, estos objetos de salvación a participar con Dios; invitando a los seres humanos a participar. Esa es la vulnerabilidad extraordinaria de parte de Dios, y nos dice mucho acerca de cómo funciona la salvación.

La salvación es una invitación. Se trata de participar, se trata de romper barreras entre enemigos. Es el apóstol Pablo quien dice que el pecado nos ha hecho enemigos de Dios. Y aun con esto Dios se apiada de nosotros, y viene adonde nosotros para que nos reconciliemos a Dios.

¿Y por eso nos preguntamos, nosotros que nos preparamos a recibir a Cristo en esta temporada de Adviento y Navidad, que dice esto de nosotros? ¿Qué dice esto acerca de cómo nosotros hacemos las cosas?

¿Lo hacemos todo a NUESTRA manera? ¿Nos permitimos trabajar con otros? El Papa Francisco nos recuerda en el Laudato Si que estamos TODOS interconectados. Quiere decir que cualquier acción que escojamos hacer tenemos que involucrar otras personas. Tenemos que alcanzar a otros, a ser vulnerables. Particularmente en estos tiempos del 2016 cuando vemos movimientos a través del mundo donde las personas se están cerrando, donde se están excluyendo personas por el color de su piel, por su estado civil, por su sexualidad.

Pero en la Navidad y en el plan de Dios de salvación nos llama a ser inclusive de otras personas. De ser la persona que alcanza al prójimo, que rompe barreras, que invita la participación a ser parte de la conversación de la promesa. Por lo tanto en esta temporada de Navidad y adviento, para permitir que el Emanuel sea celebrado no solo en la Navidad, tenemos que alcanzar al prójimo. Tenemos que cooperar para con la salvación del mundo y en toda la creación.

Si Dios con todo su poder ESCOGIO participar, ESCOGIO ser vulnerable y abrirse e incluir a otros en el plan de salvación, quien somos nosotros de no hacer igual? ¿Quiénes somos nosotros de querer hacer las cosas a solas? ¿De excluir a otros de esta relación?

Si somos los que creemos poder traer a Emanuel al mundo TENEMOS que también ser los vulnerables, los que son inclusive, los que atraviesan las barreras, los que estrechan la mano del enemigo para que juntos trabajemos para la salvación del mundo.

Así como nos preparamos a cerrar esta temporada de adviento y nos preparamos para el nacimiento de Jesús Emanuel, espero que nos reconozcamos mutuamente todos como una extensión del Emanuel. Que cada uno de nosotros sea el que hace la conexión con otros seres humanos para incluir a todos en la salvación.

Que se diga de esta navidad que este fue el año en que los hijos de Dios, los cristianos fueron los que rompieron las barreras que separaban a la humanidad.

Esto es lo que significa tener al Emanuel con nosotros en 2016. ¡Que tengan una bendita temporada de adviento!


First Reading

Is 7:10-14


Ps 24:1-2, 3-4, 5-6

Second Reading

Rom 1:1-7


Mt 1:18-24
Read texts at

Nontando Hadebe

Dr. Nontando Hadebe is a lay woman theologian and senior lecturer at St. Augustine College in South Africa, specializing in African Theology, Pastoral & Contextual Theology, Feminist & Womanist Theology, Liberation Theology and Pastoral Psychology.

She is a member of the Circle of Concerned African Women Theologians as well as the TCCRSA Women's Caucus comprising Catholic women theologians in Africa.

She recently returned to South Africa from the United States where she was Visiting Fellow at the Jesuit School of Theology, Santa Clara University (Aug-Dec 2014) and Fulbright scholar in residence at Emmanuel College, Boston (January-May 2015).

In February 2016 she was awarded a postdoctoral fellowship at the University of South Africa where she will be participating in a groundbreaking research with Professor Marilyn Naidoo on gender and theological education in South African institutions.



LENT 2020: Reflecting Together Online Course

Take an opportunity to read and reflect on the Sunday readings during the first five weeks of Lent.  Participants are provided with links to reflections on the Lectionary readings (Cycle A) written by scholars -- including weekly preaching from Catholic Women Preach.  Then, each week participants share their insights in an online community discussion, guided by a facilitator.


Advertise with Catholic Women Preach: email Russ at